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Las XXIV Jornadas de ASEPUMA y XIV encuentro internacional se celebraran en pleno centro de Sevilla, a las espaldas del Ayuntamiento, en

Fundación CAJASOL
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"…Y Sevilla", dijo el poeta invitándonos a descifrar su complejidad. En el decir de María Zambrano "su luz es excesiva, cegadora y casi acribilla; es peligrosa porque desdibuja cualquier forma de realidad, idealizándola por sistema. Sus oscuridades aniquilan: he ahí el dilema que tanto nos aturde". Mucho se escribió sobre su alma dionisíaca y festiva pero, ateniéndonos a la obra poética de Bécquer, Cernuda, los Machado o Aleixandre resulta que es de todo menos eso.

Pese a las apariencias, su alma es profunda, oculta y esquiva, y no se muestra de principio. Absténganse turistas y visitantes en general de intentar conocerla y comprenderla a toda prisa. Al igual que las formas musicales que ha creado a lo largo de los siglos, suele enamorar de principio, provocando emociones que no admiten ser cribadas por la razón.

Más allá de los tópicos ya sabidos, aproximarse a cualquier aspecto de su historia abruma a la vez que fascina: el derecho consuetudinario de Tartessos estaba escrito en verso y se cantaba. Por estas tierras nacieron los emperadores Trajano y Adriano. Desde aquí San Isidoro, con sus “Etimologías”, logró que el latín fuese la lengua vehicular de la ciencia hasta el siglo XVIII. Al-Ándalus introduce en Europa el ajedrez, la obra de Al-Jwarismi y el uso del cero, marcando un antes y un después en la historia de las matemáticas y de la economía; los zelijes y ritmos geométricos de los palacios andalusíes nos explican que sus artífices conocían hasta diecisiete tipos de simetrías; sus médicos eran reconocidos como los mejores de toda la Edad Media. En Sevilla Averroes tradujo y comentó la obra de Aristóteles, favoreciendo la génesis posterior del Renacimiento, el Racionalismo y la Ilustración. Por su inabarcable inmensidad la Música Andalusí es conocida en los conservatorios del mundo árabe como “el Atlántico”. Desde Sevilla partió en 1519 la expedición de Magallanes y Elcano, para demostrar de forma empírica la redondez de la Tierra. Entre 1511 y 1557 en la imprenta sevillana de Jacôme Cromberger se editaron los primeros libros impresos de nuestra historia, creando en México una filial el año 1539, es decir, la primera de toda América. “El galeón de Manila”, entre 1585 y 1815 conectó Sevilla con Veracruz y Acapulco con Manila, quedando como ejemplo de empresa mercantil longeva, al igual que “El Horno de San Buenaventura” que existió desde el siglo XIV hasta nuestros días…

La Escuela Sevillana de Pintura nos dejó a Velázquez, el que consiguió en sus lienzos capturar el alma humana, escribir la biografía del retratado, detener el tiempo y atrapar el aire. Este año de 2018, procedentes de museos de todo el mundo, han regresado seiscientos cuadros de Murillo, dispuestos a desmontar la prejuiciada imagen del pintor de las “Inmaculadas”; gracias a él veremos inmortalizados en ellos de forma inimaginable a los personajes que pululaban por la Sevilla que conoció Cervantes.

Nuestra historia, como la de toda España, está repleta de personas geniales y solas que, en el momento de sus acciones, no eran conscientes de que estaban cambiando el orden tradicional del mundo y de las cosas. En base a lo anterior, queremos reivindicar a Sevilla y Andalucía como lugar favorable para la vida, la inteligencia, las artes y la génesis del conocimiento científico. A la vista de nuestra historia reciente, aceptamos responsablemente los desafíos que nos ofrece nuestra área de conocimiento en el actual momento histórico. Somos conscientes de que debemos aportar alternativas y utopías realizables para conseguir que la Economía y la Empresa se pongan al servicio de nuestras vidas, del bienestar de toda la sociedad, y el de las futuras generaciones.